OTELO ¡Vive Dios, dime lo que piensas!
YAGO No podría, ni con mi alma en vuestra mano, ni querré, mientras yo la gobierne.
OTELO ¿Qué?
YAGO Señor, cuidado con los celos. Son un monstruo de ojos verdes que se burla del pan que le alimenta. Feliz el cornudo que, sabiéndose engañado, no quiere a su ofensora mas, ¡qué horas de angustia le aguardan al que duda y adora, idolatra y recela!
OTELO ¡Qué tortura!
YAGO El pobre contento es rico y bien rico; quien nada en riquezas y teme perderlas es más pobre que el invierno. ¡Dios bendito, a todos los míos guarda de los celos!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario